Saturday, July 21, 2007
BUENAS NOTICIAS PARA EL FUTBOL CHILENO:
MAYNE NICHOLLS CONSERVARA SU PUESTO

En efecto. Tras las graves aberraciones y atropellos sufridos por la selección sub 20 de Chile en Toronto, tanto dentro como fuera de la cancha en la semifinal con Argentina, debemos estar más tranquilos y optimistas. El presidente de la ANFP, Harold Mayne Nicholls, no ha puesto en peligro su puesto al mando del futbol chileno; su actitud servil y obsecuente frente a su ex jefe, Joseph Blatter, asi se lo asegura.
Chile tiene todo el derecho, no a defenderse de acusaciones y castigos, sino más bien a reclamar con firmeza por las agresiones sufridas tanto dentro como fuera de la cancha de Toronto. Dentro de la cancha, a través de un arbitraje absolutamente parcial y perjudicial del engendro alemán Stark. Argentina no es un gran equipo futbolístico, al menos no este equipo sub 20, el que jugó en varias ocasiones con su similar chileno durante este año, registrándose empates que hablan de la equiparidad entre ambos cuadros; en un partido normal, sin la descarada intervención referil observada en Toronto, la que terminó por desconcentrar a los chilenos, el resultado habría sido muy distinto al 0x3 definitivo. La expulsión exajerada de Medel, quien recibió un foul y posterior patada desde el suelo por parte de Mercado (un sucio jugador argentino cuyo nombre no debemos olvidar para futuros encuentros), las continuas tarjetas amarillas para chilenos con muy distinto criterio que el observado por el arbitro ante los reiterados fouls argentinos, la simulación argentina no castigada, penales no cobrados, etc, etc, justifican el descontrol en que cayó Chile, actitud nunca mostrada previamente en el campeonato por nuestro representativo. ¿y la actitud de Mayne Nicholls ante estos hechos? Ni siquiera un reclamo oficial por el arbitraje, una justificación ante las razonables muestras de molestia de los jugadores ante un arbitraje injusto.
Tampoco vemos una actitud firme frente a la incomprensible declaración de Blatter "disculpando" al equipo chileno ante la gente de Canadá, cuya policía agredió sin motivo y desproporcionadamente a jugadores que son los actores privilegiados de este show que reporta millones de dolares a la FIFA y al pais organizador, y que jamás habían sido agredidos de este modo en la historia del futbol ante las mismas narices de la FIFA. Son los canadienses quienes debieran deshacerse en disculpas hacia Chile por el accionar de su policía, y no la FIFA disculpar (o mejor dicho, culpar) a los chilenos por los incidentes .Esto sí que fue un real uso excesivo de la violencia policial, no como cuando en Chile se acusa a la policía al defenderse ante energumenos que les lanzan piedras, bombas Molotov o motoniveladoras en las protestas organizadas por la ultraizquierda o elementos antisociales anarquistas. Aquí en Toronto se atacó, con todas sus letras, a los protagonistas deportivos del espectáculo, a dirigentes, sin motivos, con provocaciones policiales, con violencia claramente exajerada, con gas mostaza en la cara, descargas electricas, golpes en el suelo. ¿dónde estuvo la condena de parte de la FIFA ante la agresión a los miembros de uno de los equipos participantes en su torneo, y dónde la convicción del principal dirigente chileno para defender a sus representados?
Este mundo al revés no es algo nuevo. Este criterio incomprensible y contrario a la lógica más elemental es el mismo que vivimos día a día quienes tenemos un pensamiento conservador en lo etico y de derecha en lo político, cuando enfrentamos el absurdo de ser acusados de todo tipo de incoherencias, producto de tergiversaciones de la historia de Chile que la izquierda ha impuesto y que se han comentado largamente antes en este blog.
La dirigencia chilena del futbol no debiera haber dejado pasar ninguna de estas situaciones anómalas. Debiera haber exigido condiciones especiales para presentarse a jugar ante Austria por el tercer lugar, exijir un cambio de sede, castigos para los policías involucrados, reclamos oficiales ante el arbitraje del alemán Stark, acciones legales patrocinadas por FIFA ante el Comité Organizador por las lesiones y agresiones sufridas por los jugadores.
Exijir reparaciones con decisión , en vez de estar a la defensiva, y desterrar definitivamente la actitud de estar pendientes acerca de eventuales castigos adicionales para los futbolistas, quienes no los merecen y que no debieran siquiera considerarse.
Si hasta la actitud del Gobierno y de Bachelet, en una reacción como Estado, parece mucho más decidida y firme en defensa de compatriotas abusados injustamente en el marco de un torneo organizado por FIFA. Esta es la segunda vez durante el gobierno de Bachelet en que en este blog celebro una actitud o medida suya (la primera fue cuando declaró con firmeza que no se aceptarían nuevas tomas ilegales de terrenos, al inicio de su mandato, y lo cumplió).
Si no se tratara de Mayne Nicholls, sino de Reinaldo Sánchez, don Choco, sin duda la prensa deportiva estaría fustigando y llenando de epitetos su dirigencia, por no saber defender al plantel chileno atacado tan absurda y desproporcionadamente por la policía canadiense. Pero no, apenas se le critica, pues se trata del dirigente anhelado por los "equipos grandes" para su propio beneficio; no es negrito, dirigente de provincia, microbusero, de derecha, que considera por igual los intereses de los "equipos grandes" como los de los "chicos", como ocurría con Don Choco. La prensa le perdona todo lo que no le perdonó a Sánchez, incluso su debilidad ante los actos vergonzosos de Puerto Ordaz con la Selección adulta, cuando ignoraba que se hubieran cancelado destrozos al hotel y sólo se dedicaba a resaltar los derechos de los jugadores y reiterar una y otra vez que la selección "no es una cárcel".
Y no nos engañemos con el tema del racismo, atribuido como causa de la agresión policial. No cabe duda de que si los agredidos hubieran sido un equipo africano, los policías estarían sufriendo las penas del infierno y la FIFA indignada y acusandolos de racismo. Pero como los chilenos somos de raza blanca, se nos puede agredir sin grandes temores. Otra inconsecuencia del mal usado concepto de "racismo" politicamente correcto.
En fin, Mayne Nicholls está asegurando su puesto, buen sueldo y viajes, permitiendo que Chile sea humillado una vez más por la FIFA, como ocurrió en los también injustos acontecimientos que precedieron el Maracanazo de 1989.
MAYNE NICHOLLS CONSERVARA SU PUESTO

En efecto. Tras las graves aberraciones y atropellos sufridos por la selección sub 20 de Chile en Toronto, tanto dentro como fuera de la cancha en la semifinal con Argentina, debemos estar más tranquilos y optimistas. El presidente de la ANFP, Harold Mayne Nicholls, no ha puesto en peligro su puesto al mando del futbol chileno; su actitud servil y obsecuente frente a su ex jefe, Joseph Blatter, asi se lo asegura.
Chile tiene todo el derecho, no a defenderse de acusaciones y castigos, sino más bien a reclamar con firmeza por las agresiones sufridas tanto dentro como fuera de la cancha de Toronto. Dentro de la cancha, a través de un arbitraje absolutamente parcial y perjudicial del engendro alemán Stark. Argentina no es un gran equipo futbolístico, al menos no este equipo sub 20, el que jugó en varias ocasiones con su similar chileno durante este año, registrándose empates que hablan de la equiparidad entre ambos cuadros; en un partido normal, sin la descarada intervención referil observada en Toronto, la que terminó por desconcentrar a los chilenos, el resultado habría sido muy distinto al 0x3 definitivo. La expulsión exajerada de Medel, quien recibió un foul y posterior patada desde el suelo por parte de Mercado (un sucio jugador argentino cuyo nombre no debemos olvidar para futuros encuentros), las continuas tarjetas amarillas para chilenos con muy distinto criterio que el observado por el arbitro ante los reiterados fouls argentinos, la simulación argentina no castigada, penales no cobrados, etc, etc, justifican el descontrol en que cayó Chile, actitud nunca mostrada previamente en el campeonato por nuestro representativo. ¿y la actitud de Mayne Nicholls ante estos hechos? Ni siquiera un reclamo oficial por el arbitraje, una justificación ante las razonables muestras de molestia de los jugadores ante un arbitraje injusto.
Tampoco vemos una actitud firme frente a la incomprensible declaración de Blatter "disculpando" al equipo chileno ante la gente de Canadá, cuya policía agredió sin motivo y desproporcionadamente a jugadores que son los actores privilegiados de este show que reporta millones de dolares a la FIFA y al pais organizador, y que jamás habían sido agredidos de este modo en la historia del futbol ante las mismas narices de la FIFA. Son los canadienses quienes debieran deshacerse en disculpas hacia Chile por el accionar de su policía, y no la FIFA disculpar (o mejor dicho, culpar) a los chilenos por los incidentes .Esto sí que fue un real uso excesivo de la violencia policial, no como cuando en Chile se acusa a la policía al defenderse ante energumenos que les lanzan piedras, bombas Molotov o motoniveladoras en las protestas organizadas por la ultraizquierda o elementos antisociales anarquistas. Aquí en Toronto se atacó, con todas sus letras, a los protagonistas deportivos del espectáculo, a dirigentes, sin motivos, con provocaciones policiales, con violencia claramente exajerada, con gas mostaza en la cara, descargas electricas, golpes en el suelo. ¿dónde estuvo la condena de parte de la FIFA ante la agresión a los miembros de uno de los equipos participantes en su torneo, y dónde la convicción del principal dirigente chileno para defender a sus representados?
Este mundo al revés no es algo nuevo. Este criterio incomprensible y contrario a la lógica más elemental es el mismo que vivimos día a día quienes tenemos un pensamiento conservador en lo etico y de derecha en lo político, cuando enfrentamos el absurdo de ser acusados de todo tipo de incoherencias, producto de tergiversaciones de la historia de Chile que la izquierda ha impuesto y que se han comentado largamente antes en este blog.
La dirigencia chilena del futbol no debiera haber dejado pasar ninguna de estas situaciones anómalas. Debiera haber exigido condiciones especiales para presentarse a jugar ante Austria por el tercer lugar, exijir un cambio de sede, castigos para los policías involucrados, reclamos oficiales ante el arbitraje del alemán Stark, acciones legales patrocinadas por FIFA ante el Comité Organizador por las lesiones y agresiones sufridas por los jugadores.
Exijir reparaciones con decisión , en vez de estar a la defensiva, y desterrar definitivamente la actitud de estar pendientes acerca de eventuales castigos adicionales para los futbolistas, quienes no los merecen y que no debieran siquiera considerarse.
Si hasta la actitud del Gobierno y de Bachelet, en una reacción como Estado, parece mucho más decidida y firme en defensa de compatriotas abusados injustamente en el marco de un torneo organizado por FIFA. Esta es la segunda vez durante el gobierno de Bachelet en que en este blog celebro una actitud o medida suya (la primera fue cuando declaró con firmeza que no se aceptarían nuevas tomas ilegales de terrenos, al inicio de su mandato, y lo cumplió).
Si no se tratara de Mayne Nicholls, sino de Reinaldo Sánchez, don Choco, sin duda la prensa deportiva estaría fustigando y llenando de epitetos su dirigencia, por no saber defender al plantel chileno atacado tan absurda y desproporcionadamente por la policía canadiense. Pero no, apenas se le critica, pues se trata del dirigente anhelado por los "equipos grandes" para su propio beneficio; no es negrito, dirigente de provincia, microbusero, de derecha, que considera por igual los intereses de los "equipos grandes" como los de los "chicos", como ocurría con Don Choco. La prensa le perdona todo lo que no le perdonó a Sánchez, incluso su debilidad ante los actos vergonzosos de Puerto Ordaz con la Selección adulta, cuando ignoraba que se hubieran cancelado destrozos al hotel y sólo se dedicaba a resaltar los derechos de los jugadores y reiterar una y otra vez que la selección "no es una cárcel".
Y no nos engañemos con el tema del racismo, atribuido como causa de la agresión policial. No cabe duda de que si los agredidos hubieran sido un equipo africano, los policías estarían sufriendo las penas del infierno y la FIFA indignada y acusandolos de racismo. Pero como los chilenos somos de raza blanca, se nos puede agredir sin grandes temores. Otra inconsecuencia del mal usado concepto de "racismo" politicamente correcto.
En fin, Mayne Nicholls está asegurando su puesto, buen sueldo y viajes, permitiendo que Chile sea humillado una vez más por la FIFA, como ocurrió en los también injustos acontecimientos que precedieron el Maracanazo de 1989.
Labels: Canada, FIFA, Mundial sub 20

