Saturday, August 25, 2007

 


EL VIEJO TRUCO DE ECHARLE LA CULPA
AL SISTEMA NEOLIBERAL





En el último tiempo, el progresismo propagandístico ha puesto en marcha una estrategia que consiste en culpar de todos los males actuales de la sociedad al "sistema", en este caso al sistema económico Neoliberal triunfante en todo el mundo desarrollado tras la Guerra Fría. Triunfante en los hechos, en las estadísticas, en el análisis histórico y científico riguroso, en la realidad de las condiciones diarias de vida de la gente, y no sólo en las palabras y emociones transitorias. Triunfante ante el fracaso estrepitoso del socialismo político y económico, cuyos propios supuestos beneficiarios decidieron vencer el miedo y derribar los muros que los habían contenido forzosamente dentro de este sistema que no querían, hecho simbolizado en el entusiasta destrozo del muro de Berlín.

Pero, seamos claros en el análisis:
así como se dice que la democracia es el mejor sistema de organización política humano conocido hasta ahora, el sistema económico neoliberal es fuera de duda el mejor sistema económico disponible actualmente.

No sólo es claramente mejor que el fracasado estatismo socialista, sino que, además, es el único capaz de promover la libertad, el crecimiento económico, el trabajo y la mejor calidad de vida de sus beneficiarios: en resumen, es el único sistema económico capaz de reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los paises donde se aplica.

Y esta no es una opinión emocional, es un hecho respaldado por los hechos históricos.

Paises que fracaso tras fracaso de aplicar sistemas estatistas, decidieron finalmente adoptarlo, son hoy los milagros económicos del mundo: por citar algunos ejemplos, el Chile del General Pinochet hace 30 años, la Finlandia e Irlanda de los últimos años, paises donde el contraste entre el antes y el ahora es impresionante y siempre favorable a su gente.

Es curioso que muchos detractores del sistema neoliberal no consiguen explicarnos por què miles de mexicanos arriesgan su vida cruzando ilegalmente la frontera para incorporarse al sistema capitalista norteamericano, sin explicarnos por qué no viven felices en el hasta poco estatista México del PRI; o, más ridículo aun, insisten en elogiar la distribución de la miseria existente en la Cuba comunista, y no se molestan en explicar por qué tantos cubanos arriesgan su vida en balsas atacadas poor tiburones y por la Guardia Costera cubana, con tal de escapar del "paraiso cubano" e incorporarse al tan injusto y maligno sistema neoliberal estadounidense.

La razón de estas campañas propagandísticas es una sola: el único motivo para conseguir hacer despreciar un sistema claramente superior en lo económico como el neoliberal, es de tipo emocional, y no objetivo. El socialismo sabe que, enfrentado a los hechos concretos, su ideología no tiene posibilidades de ganar, de modo que su única alternativa para "convencer" (engañar) a la gente, al elector, es apelando a los relativos elementos puramente emocionales. Es acerca de emociones primitivas del ser humano tales como la envidia, el resentimiento social, los celos, que se basa no solo la crítica a este sistema económico, sino que todo el socialismo como ideología.
Y, en este contexto, los eslóganes breves y fáciles de aprender reemplazan a los argumentos científicos e históricos.

Si mucha gente diviniza la democracia, pese a sus multiples y cada vez más evidentes defectos, e insta a soportar estoicamente sus deficiencias en honor a su supervivencia como sistema político, con mucha mayor razón se debiera reconocer de una buena vez al sistema neoliberal, pese a sus falencias corregibles, como el sistema económico adecuado por excelencia.


Ahora, es un hecho innegable que el sistema neoliberal, mal administrado, como por ejemplo por el socialismo, puede evidenciar numerosas falencias e imperfecciones que son sufridas por la gente. Muchas de las deficiencias que se le puede atribuír, por ejemplo en Chile, a este sistema, se deben al incompleto compromiso del socialismo con el mismo, su poca convicción en su eficacia, lo que los lleva a mezclarlo con prácticas contraproducentes, como el alza y la creación de nuevos impuestos, reglas laborales poco claras y variables, oposición a la flexibilidad laboral, limitación a la libre elección (como pretende hacer este gobierno en Salud y Educación), excesiva burocracia a la iniciativa empresarial, descuido de las PYMES. Culpar al sistema de las fallas que un grupo de "amateurs" (como los socialistas) en el tema impone al sistema es tan estúpido como decir que un antibiótico es ineficiente si no entrega resultados óptimos, sin fijarse que el médico lo administró en una dosis incorrecta e insuficiente.
Es por todo esto que, si Chile hubiese votado bien en 1989 por Hernán Buchi, gestior del milagro económico chileno alabado y reconocido en todo el mundo menos aquí, hoy seríamos sin lugar a dudas un pais desarrollado en el que los temas de cesantía, malas calidad de vida, salud y educación, sueldos minimos, estarían formando parte de un pasado muy remoto. Pero se entregó, erróneamente y por demasiado tiempo, la administración de un buen sistema económico a incapaces administradores, en especial en los ultimos 8 años, y todo este empuje se perdió, con las tristes consecuencias que han perjudicado exclusivamente a la gente común (no a sus responsables, quienes gracias al voto ciudadano siguen profitando del Estado y no han sido castigados como se merecerían por sus errores reiterativos). El Transantiago ha sido el más reciente de estos perjuicios, como ejemplo típico de un mal proyecto estatista: porque, si se dan cuenta, en el Transantiago es el Estado quien decidió (mal) los recorridos y frecuencias a su propio parecer, y no la gente beneficiaria del sistema . En el sistema neoliberal, es la gente quien determina la necesidad, y el mercado se vuelve libremente hacia donde exista dicha necesidad, para obtener ambos beneficios mutuos por ello (buen transporte las personas, dinero por su servicio los empresarios).
Hay que tener cuidado por quien votas.
No da lo mismo la ingenua frase "qué más da quien gobierne, igual hay que seguir trabajando".
No es tan simple la cosa.

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