Tuesday, July 13, 2010
POBREZA EN CHILE AUMENTO EN 15.1%
DURANTE GOBIERNO DE BACHELET
Mientras el año 2006 había 2.209.000 chilenos en situación de pobreza, el año pasado la cifra subió a 2.564.000 personas. Es decir, 355.000 pobres más en el país en cuatro años. Gobierno enviará antes del 1 de septiembre proyecto que crea el Ministerio de Desarrollo Social.
La pobreza en Chile aumentó de 13,7% a 15,1% entre los años 2006 y 2009, durante el gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet, y afecta hoy a más 2,5 millones de chilenos, revelan los resultados de la encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen), dados a conocer hoy en La Moneda por el Presidente Sebastián Piñera."La pobreza, que venía cayendo sistemáticamente desde la recuperación de la democracia, experimentó un gran retroceso", dijo con preocupación el mandatario.
En 1990 el nivel de pobreza alcanzaba al 39% de la población, cifra que cayó el 2006 hasta el 13,7%.
Mientras el año 2006 había 2.209.000 chilenos en situación de pobreza, el año pasado la cifra subió a 2.564.000 personas. Es decir, 355.000 pobres más en el país en cuatro años.
Asimismo, Piñera indicó que mientras el 2006 había 516.738 personas viviendo en la extrema pobreza o indigencia, la cifra se elevó a 634.329 personas el 2009.
Esto, pese al aumento de 35% en el gasto social en los últimos años, por lo que el jefe de estado llamo a ser más eficientes en el uso de los recursos.
"La brecha de la pobreza, es decir el porcentaje del ingreso nacional que deberíamos transferir a esas familias que viven en la pobreza para que superen esa condición es de sólo un 1% del Producto Nacional Bruto (PIB). En otros países de América Latina, esa cifra supera el 50%. Por tanto, para Chile la meta de derrotar la pobreza es una meta absolutamente alcanzable, factible y constituye un imperativo ético y moral del cual nada no nadie nos va a desviar", indicó Piñera.
Cabe señalar que la encuesta no midió los efectos del terremoto y maremoto del pasado 27 de febrero, y que se realizó con la misma metodología usada durante los gobiernos de la Concertación.
MINISTERIO DE DESARROLLO SOCIAL
Como causas del aumento de la pobreza el mandatario señaló la incapacidad para crear buenos empleos y el estancamiento en la calidad de la educación, junto con la efectividad del gasto social.
Durante la ceremonia Piñera anunció que antes del 1 de septiembre próximo se enviará el proyecto de ley para crear el Ministerio de Desarrollo Social, que tendrá por misión aunar todos los programas sociales del gobierno y controlar que los recursos lleguen a su destino.
Junto a ello pidió al ministro del Mideplan, Felipe Kast, aumentar la frecuencia de aplicación de la encuesta de Casen, como una forma de mejorar y acelerar las fórmulas para combatir la pobreza.
"Como hemos visto hay mucho que mejorar en los programas sociales, y el Ministerio de Desarrollo Social tiene esta tarea tan simple, pero tan potente de asegurar que los recursos lleguen a las familias que lo necesitan, aquí tenemos que centrarnos en esta discusión de las personas y las familias, y este gobierno tiene un compromiso profundo en poder terminar con la extrema pobreza", dijo el ministro Kast.
Fuente: Terra.cl
Labels: derrota de la pobreza, Fracaso de la Concertación, fracaso socialista, gobierno de Bachelet
Wednesday, September 02, 2009
UNA ESTRATEGIA PARA CRECER
Columna de opinión del economista Raphael Bergoing en La Tercera , que ilustra muy bien la importancia del crecimiento econiomico para nuestro pais, hecho que es negado, una y otra vez, por la Concertación, principal razón que subyace tras sus reiterados fracasos económicos de los últimos años.
Primero, por qué. Porque en materia de crecimiento, hace rato que lo hacemos mal. Mientras entre 1986 y 1997 crecimos en promedio 7,6% por año, desde 1998 esta tasa apenas alcanza a 3,3%. Y la decadencia es sostenida: Aylwin creció 7,7%, Frei 5,5%, Lagos 4,3% y Bachelet 2,8%.
La explicación oficial ha sido tan infantil como equivocada: negación, complacencia y culpa ajena. Primero se nos dijo que no caeríamos en recesión; hoy sabemos, según la encuesta del Banco Central, que creceremos -1,5% en 2009. Luego se nos dijo que nos iría mejor que al resto, pero ese crecimiento de -1,5% nos ubicará en el lugar 117 entre 180 economías. Ahora se nos dice que saldremos de la crisis más rápido que el resto. ¿La tercera es la vencida?
Lamentablemente, la historia reciente sugiere que no. Ya en 2004, Alejando Foxley, como presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, le exigió al Banco Central que explicara por qué Chile había tardado tanto en recuperarse de la crisis asiática (ver IPOM septiembre 2004). Y las cifras laborales para el Gran Santiago entregadas ayer por la Universidad de Chile muestran que la historia se está repitiendo: el desempleo llegó a 11,9% y los puestos de trabajo siguen cayendo.
Segundo, para qué. Para erradicar la pobreza. Porque la evidencia empírica es categórica: sólo creciendo superaremos la pobreza. Pero el desafío es incluso mayor, puesto que junto con ampliar y profundizar la red de protección ya existente, debemos construir una economía con oportunidades para que los que tienen menos no sólo satisfagan sus necesidades básicas, sino que también tengan la posibilidad de gozar de una buena vida. Sólo el empleo y mayores salarios que acompañan al crecimiento lo permitirán.
Tercero, cómo. Haciéndose cargo de las innumerables e individualmente insignificantes reformas que impiden que Chile haga las cosas bien y que, en su conjunto, explican la distancia que nos separa del desarrollo. Muchas de estas reformas son impopulares, pues exigen eliminar los privilegios de grupos que, al distorsionar nuestra microeconomía, reducen la eficiencia agregada. La eliminación de estas distorsiones requiere liderazgo. Estas reformas también exigen audacia, algo improbable en el contexto de una coalición desgastada.
Debemos facilitar el empleo desde el hogar, fortalecer el pre y posnatal y permitir las bolsas anuales de horas trabajadas; promover la flexibilidad pactada, a través de la negociación colectiva; potenciar el seguro de cesantía, acotando las indemnizaciones, pero a todo evento; incentivar los contratos de aprendizaje y la capacitación con un bono individual que permita escoger dónde capacitarse; ampliar el subsidio al empleo a los sectores vulnerables; aumentar el tope de tributación sobre la base de las utilidades retiradas para ventas de hasta 25.000 UF, y permitir la depreciación acelerada; desarrollar un nuevo estatuto para las pymes y mejorar su acceso al financiamiento; reactivar las concesiones de obras públicas, extendiéndolas a la educación y salud; asumir en serio la reforma educacional y la modernización del Estado; promover el emprendimiento, la innovación y la competencia en los mercados; entre muchas medidas más.
La tarea es ambiciosa, pero posible. La última vez que Chile asumió un desafío como éste fue durante el gobierno de Patricio Aylwin, cuando aprovechamos el conocimiento y la mística de un grupo de economistas que, durante largo tiempo, se preparó para contribuir al desarrollo de nuestro país. Dos décadas después el grupo equivalente está en el bando contrario.
Fuente: La Tercera.com
Columna de opinión del economista Raphael Bergoing en La Tercera , que ilustra muy bien la importancia del crecimiento econiomico para nuestro pais, hecho que es negado, una y otra vez, por la Concertación, principal razón que subyace tras sus reiterados fracasos económicos de los últimos años.
Primero, por qué. Porque en materia de crecimiento, hace rato que lo hacemos mal. Mientras entre 1986 y 1997 crecimos en promedio 7,6% por año, desde 1998 esta tasa apenas alcanza a 3,3%. Y la decadencia es sostenida: Aylwin creció 7,7%, Frei 5,5%, Lagos 4,3% y Bachelet 2,8%.
La explicación oficial ha sido tan infantil como equivocada: negación, complacencia y culpa ajena. Primero se nos dijo que no caeríamos en recesión; hoy sabemos, según la encuesta del Banco Central, que creceremos -1,5% en 2009. Luego se nos dijo que nos iría mejor que al resto, pero ese crecimiento de -1,5% nos ubicará en el lugar 117 entre 180 economías. Ahora se nos dice que saldremos de la crisis más rápido que el resto. ¿La tercera es la vencida?
Lamentablemente, la historia reciente sugiere que no. Ya en 2004, Alejando Foxley, como presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, le exigió al Banco Central que explicara por qué Chile había tardado tanto en recuperarse de la crisis asiática (ver IPOM septiembre 2004). Y las cifras laborales para el Gran Santiago entregadas ayer por la Universidad de Chile muestran que la historia se está repitiendo: el desempleo llegó a 11,9% y los puestos de trabajo siguen cayendo.
Segundo, para qué. Para erradicar la pobreza. Porque la evidencia empírica es categórica: sólo creciendo superaremos la pobreza. Pero el desafío es incluso mayor, puesto que junto con ampliar y profundizar la red de protección ya existente, debemos construir una economía con oportunidades para que los que tienen menos no sólo satisfagan sus necesidades básicas, sino que también tengan la posibilidad de gozar de una buena vida. Sólo el empleo y mayores salarios que acompañan al crecimiento lo permitirán.
Tercero, cómo. Haciéndose cargo de las innumerables e individualmente insignificantes reformas que impiden que Chile haga las cosas bien y que, en su conjunto, explican la distancia que nos separa del desarrollo. Muchas de estas reformas son impopulares, pues exigen eliminar los privilegios de grupos que, al distorsionar nuestra microeconomía, reducen la eficiencia agregada. La eliminación de estas distorsiones requiere liderazgo. Estas reformas también exigen audacia, algo improbable en el contexto de una coalición desgastada.
Debemos facilitar el empleo desde el hogar, fortalecer el pre y posnatal y permitir las bolsas anuales de horas trabajadas; promover la flexibilidad pactada, a través de la negociación colectiva; potenciar el seguro de cesantía, acotando las indemnizaciones, pero a todo evento; incentivar los contratos de aprendizaje y la capacitación con un bono individual que permita escoger dónde capacitarse; ampliar el subsidio al empleo a los sectores vulnerables; aumentar el tope de tributación sobre la base de las utilidades retiradas para ventas de hasta 25.000 UF, y permitir la depreciación acelerada; desarrollar un nuevo estatuto para las pymes y mejorar su acceso al financiamiento; reactivar las concesiones de obras públicas, extendiéndolas a la educación y salud; asumir en serio la reforma educacional y la modernización del Estado; promover el emprendimiento, la innovación y la competencia en los mercados; entre muchas medidas más.
La tarea es ambiciosa, pero posible. La última vez que Chile asumió un desafío como éste fue durante el gobierno de Patricio Aylwin, cuando aprovechamos el conocimiento y la mística de un grupo de economistas que, durante largo tiempo, se preparó para contribuir al desarrollo de nuestro país. Dos décadas después el grupo equivalente está en el bando contrario.
Fuente: La Tercera.com
Labels: crecimiento economico, derrota de la pobreza, fracaso del socialismo
