Monday, September 26, 2011
Y SU BAJA POPULARIDAD
QUE PIÑERA SE NIEGA A ESCUCHAR
Durante los últimos meses han surgido numerosos analisis referentes a la actual situación de contínua baja de popularidad del actual gobierno de Sebastián Piñera, muchos de ellos procedentes de destacados personeros de la derecha chilena que exponen los graves errores que este gobierno ha cometido. Estos analisis han sido elaborados con una buena intención y un deseo de que a este gobierno le vaya bien, dadas las caracteristicas y tendencias de quienes las emiten. Y curiosamente, todas confluyen en un diagnóstico común: el error principal de Piñera (y que le ha costado el abandono, en las encuestas, de un alto porcentaje de votantes de derecha que le dieron el 51% con el que llegó al poder) ha sido renegar de las ideas de derecha, ampliamente probadas y triunfadoras en la historia universal, y abrazar inexplicablemente la ideologia socialista archifracasada en la misma historia. Sin embargo, pasa el tiempo, se suman las publicaciones que coinciden en el diagnostico, y de parte del gobierno no se aprecia el más mínimo indicador de haberlas comprendido, asimilado y emprendido su corrección. La cuerda se va tensando gracias a la porfia de Piñera, sus asesores y un lamentable sector minoritario de Renovación Nacional que le hace mucho daño a la Derecha, y si no se acusa recibo pronto desde La Moneda, PIÑERA SE VA A QUEDAR SOLO . Solo, abandonado por partidarios y rematado en el suelo por sus enemigos a quienes tanto insiste en halagar. Podría no importarnos que Piñera corra esa suerte, después de todo él se la buscó con su miopia y traición política, el problema es que arrastraria con el al destino del país completo. Se convertiría, así, en una nueva versión de un destructor de Chile como lo fue Salvador Allende, con la diferencia de que su sello personal seria la incoherencia y la traición a los principios por los que votaron quienes lo llevaron al poder.
A continuación, hago un resumen de los principales análisis aparecidos en los últimos meses acerca de los problemas del gobierno de Piñera, incluyendo uno del mediocre opinante concertacionista Eugenio Tironi, quien , pese a la mala intención inherente a todo socialista, en este caso da en el clavo en el analisis de situación.
"La salida parece obvia. ¿Cuál es el sentido de haber ganado el gobierno si no se ejerce liderazgo para traer la pelota a la cancha propia y dejar de jugar en la del adversario? ¿Por qué no confiar, sin complejos ni temores, en el ideario de derecha? ¿Por qué no dar la batalla de las ideas y los valores? ¿Por qué no promover desde La Moneda las causas de la libertad, la responsabilidad, el orden, las oportunidades, el emprendimiento y la familia, traduciéndolas en medidas y proyectos de ley concretos? (Juan Ignacio Brito, La Tercera, junio 12 2011)
"Cuando se abandona la batalla por las ideas, no bastan la buena gestión y la economía saludable, porque las necesidades siempre existen y si no hay un marco conceptual sólido, las soluciones fáciles se apoderan del debate" (Axel Buchheister, La Tercera, 4 julio 2011)
“-Veo con mucha preocupación que a veces no se sabe de qué color es el Gobierno. Está tratando de gobernar con otras banderas que no son las propias. Y el peligro es que mientras más este gobierno se corra a la izquierda, la izquierda va a correr cada vez más el cerco. Eso puede hacerle un tremendo daño a este país en el futuro.” (Manuel José Ossandon, 6 agosto 2011)
"Mi impresión es que hay un diagnóstico político del gobierno que lo está permeando todo. Ese diagnóstico es que para consolidar su posición electoral debía tomar algunas de esas banderas. Piñera se equivoca si decide gobernar con las banderas de otros. Él va a ser bien valorado como presidente si logra realizar aquello para lo que fue elegido. Si hace ese cambio, pasará a la historia." (Hernan Buchi , entrevista en Que Pasa, 19 agosto 2011)
"Soy un indignado porque, salvo honrosas excepciones, hemos caído en la política de las encuestas y el Twitter, y hemos renunciado a defender las convicciones. ¿Qué tal si los políticos apagaran por unos días sus computadores y se dedicaran a defender sus convicciones?
Hoy día hablo por mí, y sólo por mí, porque además creo que no somos muchos los que en estos tiempos creemos en la libertad; sí, esa libertad para emprender, para equivocarse, para educar, para enseñar y para aprender.
Soy un convencido de que la derrota de la libertad no se debe a la fuerza de sus enemigos, sino que a la debilidad de sus defensores" (Felipe Cubillos, en La Segunda del 30 agosto 2011)
"El gobierno no tiene una agenda propia y distintiva de la Concertación. Si se pregunta cuál es la impronta nuestra, de la Alianza, que tiene este gobierno, yo no la encuentro (...) Hay una falta de definición en cuanto a qué queremos para Chile que sea distinto a la Concertación.Pareciera que estamos continuando el camino de la Concertación (...) Las causas de la baja en la evalución están bien claras y van por el lado de la indefinición política. Nadie podría pensar algo distinto (...) Si uno hace una mirada superficial y se preocupa demasiado de las encuestas y mide todos los días mira todos los días los efectos de lo que dice, termina con una conducción caótica.(...) Tenemos que dar una identidad política a este gobierno que no sea la de la Concertación, ni poner al AVC como prioridad, si nunca ha sido un tema nuestro (...) la administración Piñera está pagando los costos de querer quedar bien con Dios y con el Diablo, y no nos sentimos interpretados.
(Entrevista a Jovino Novoa en La Segunda, 3 de junio 2011)
"Porque el propio candidato Piñera se encargó, para hacer creíble su propuesta, de maltratar a la derecha. Era un candidato que estaba rodeado de gente que votó por el Sí, pero frente a ellos y con ellos sentados en la tarima decía “yo voté por el No. El tiempo de la dictadura fue atroz” y todos los que estaban detrás tenían que tragar saliva, morderse la lengua y aguantar. O sea ¡los maltrató! Y además cuando llega la hora de formar el gobierno, los deja a todos fuera, es decir, con premeditación y alevosía. Entonces ¿con quién se quedó? Con un grupito muy pequeñito de gente con las cuales él había hecho negocios en el pasado, con la cual tenía una relación comercial más que de otro tipo, pero no un ejército de incondicionales que es indispensable para gobernar. Entonces, no se ganó ni el afecto de la ciudadanía ni el afecto de un grupo de incondicionales. (...) Él está cosechando lo que sembró. Él hizo un pacto con el diablo para ser Presidente y ese pacto fue romper con la derecha histórica y establecer con la ciudadanía una relación estrictamente instrumental, transaccional"
(Entrevista a Eugenio Tironi en El Mercurio, 7 agosto 2011)
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