Monday, November 30, 2009

 
A 25 AÑOS DE LA FIRMA DEL TRATADO DE PAZ
CON ARGENTINA, BACHELET COSECHA E IGNORA LOS MERITOS
DEL GENERAL PINOCHET




El pasado 28 de noviembre, en una ceremonia presidida por S.S. el Papa Benedicto XVI y que contó con la presencia de las actuales presidentas de Chile y Argentina, Michelle Bachelet y Cristina Fernández, se conmemoró el 25° aniversario (1984) de la firma del tratado de Paz y Amistad entre ambos países, que felizmente acabó con los aires de guerra que se habían iniciado en 1977 tras el desconocimiento por parte de Argentina del Laudo Arbitral de Isabel II que otorgaba tres islas en disputa a Chile, y que estuvo a punto de culminar en una guerra franca en diciembre de 1978.
A juicio de Su Santidad, la firma del Tratado de Paz y Amistad fue una "solución digna, razonable y ecuánime" que evitó el conflicto entre las dos naciones hermanas. El Papa consideró que el tratado "está indisolublemente unido" a la figura de Juan Pablo II, a quien definió como "un mensajero y artífice de las paz, que no dudó en aceptar la delicada y crucial tarea de mediador". Asimismo, destacó la "ayuda inestimable" en ese proceso de cardenal Antonio Samoré, quien, precisó, "siguió personalmente todos los avatares de esas largas y complejas negociaciones, hasta la definición de la propuesta que llevó a la firma del Tratado".

Sin embargo, en la ocasión no estuvieron presentes los personajes realmente involucrados en este feliz desenlace, quienes en la época tuvieron la sensatez, el criterio y la prudencia de evitar un inminente desenlace sangriento: el Papa Juan Pablo II y el General Pinochet, así como el Cardenal Antonio Samoré, mediador infatigable designado por la Santa Sede, todos ya fallecidos.
Es lógico explicar con sus decesos su ausencia física en esta ceremonia recordatoria efectuada 25 años después, pero ello en nada podria explicar cómo la presidenta de Chile, que muchos consideran una "estadista", ignoró deliberadamente un hecho histórico ineludible en la ocasión: ni siquiera se nombró al artifice nacional de esta paz, se ignoró, intentando inutilmente borrarlo de la historia, el nombre del General Pinochet, presidente de Chile en dicha época, cuyo mérito y aporte para el feliz desenlace del conflicto resulta históricamente indiscutible . El sí actúo en esa ocasión como un estadista, sobreponiendo el destino del pais a otras consideraciones que, tratándose de un militar entrenado toda su vida para la guerra, resultan incluso más meritorias, más aun si se contraponen con la actitud de sus colegas argentinos, deseosos de conseguir una supuesta gloria y unidad nacional fácil a través de este medio.
Y los hechos posteriores, como la Guerra de las Malvinas, demuestran claramente por una parte el dispar criterio de los militares y presidentes de uno y otro lado, así como el muy probable triunfo militar que Chile podría haber conseguido en una supuesta guerra ante tropas argentinas mal preparadas y peor comandadas, pero ¿a qué costo humano? ¿con qué grado de destrucción material? Pinochet adoptó entonces el criterio de un estadista, olvidando los sueños de todo militar de pasar a la historia como un general victorioso y triunfante en el campo de batalla.


Aunque Bachelet no tenga una pizca de estadista, aunque no haya tenido la grandeza de siquiera mencionar la figura del General Pinochet en esta ocasión, aunque solo gobierne a favor de quienes piensen tal como ella y aunque, coherente a estos principios, quiera ignorar descaradamente hechos concretos de la historia que ni siquiera los socialistas han podido deslegitimar, tal como la oportuna y prudente intervención de Pinochet en la resolución feliz de este conflicto, la verdad se termina imponiendo con la fuerza de la roca. Y aunque haya habido un exagerado, iracundo y desproporcionado lobby de izquierdistas camuflados en el término "urbanismo" para impedir la colocación en el Barrio Bellavista de una gran estatua al Papa Juan Pablo II, gran artifice de esta paz y salvador de las vidas de muchos chilenos inocentes (que poco parece impiortar al doble standard de concepto de vida para el socialismo), los que hoy vivimos tenemos claro a quién debemos agradecerselo.

¡GRACIAS, S.S. JUAN PABLO II!
¡GRACIAS, GENERAL PINOCHET!
¡GRACIAS CARDENAL SAMORE!
POR EVITAR LA GUERRA ENTRE CHILE Y ARGENTINA

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