Monday, February 22, 2010
LOS MAPUCHES Y EL NEORRACISMO MARXISTA
POR VICTOR FARIAS
Una de las obras literarias más relevantes del nazismo es la novela de Hans Grimm "Un pueblo sin espacio" . Ella realzaba los dos mitos centrales del Tercer Reich: la sangre y el suelo como los elementos fundamentales del así llamado pueblo. Con ello se pretendía reemplazar el concepto ilustrado de sociedad por el mito de una «comunidad de raza». La pretensión estaba unida visceralmente a la expansión violenta para obligar a los otros «pueblos» a aceptar la expansión. La aventura, que tenía pretensiones globales, terminó mal para todos y fueron 50 millones sus víctimas.
El marxismo totalitario que emergió de esa hecatombe no se fundó en mitos, sino en conceptos. Equivocados, pero racionales. Su colapso total dejó a los marxistas huérfanos de un sistema racional coherente y también de una base social. El proletariado no puede ya entusiasmarse con un sistema no viable y comenzó planetariamente a reconocer las ventajas de la economía de mercado. Los marxistas, que ven en la violencia el primer principio histórico, buscaron sus tropas en otro lugar. Con oportunismo, no sólo descubrieron a los «indígenas» como la nueva tropa agitatoria: reemplazaron el concepto de «clase» por el de «etnia» y «pueblos originarios», de clara procedencia racista y nazi. Karl Marx había saludado en su época la conquista española de América porque gracias a ella los esclavos iban a transformarse en vasallos, la condición para devenir «proletarios». El Siglo, órgano del Partido Comunista, proclamaba en su portada hace algunas semanas la lucha armada de los mapuches como “la lucha de un Pueblo-Nación”, esto es, la guerra de una «etnia» que sólo puede entenderse a partir del mito racial. Así hoy, particularmente en Europa y Latinoamérica, en maridaje con los ecologistas radicales, los neonazis y los indigenistas, los marxistas han vendido la esencia de su doctrina por bastante menos que 30 monedas. Buscan crear en la Araucanía una «zona liberada» como las de las FARC, la ETA, los zapatistas, para iniciar desde este «foco» una lucha que remezca el Estado.
Hace unos meses llegó la noticia de que en EE.UU. un conglomerado de varias «tribus» había logrado reunir un capital de US$1.500 millones y con él adquirieron una red hotelera. Nunca se les va a ocurrir incendiar California. Esos americanos nunca tuvieron «derechos especiales» por su «etnia». Sólo hicieron uso racional y diligente de los derechos que una sociedad libre debe garantizar por igual a todos sus ciudadanos.
Fuente: La Segunda 30/9/09
POR VICTOR FARIAS
Una de las obras literarias más relevantes del nazismo es la novela de Hans Grimm "Un pueblo sin espacio" . Ella realzaba los dos mitos centrales del Tercer Reich: la sangre y el suelo como los elementos fundamentales del así llamado pueblo. Con ello se pretendía reemplazar el concepto ilustrado de sociedad por el mito de una «comunidad de raza». La pretensión estaba unida visceralmente a la expansión violenta para obligar a los otros «pueblos» a aceptar la expansión. La aventura, que tenía pretensiones globales, terminó mal para todos y fueron 50 millones sus víctimas.
El marxismo totalitario que emergió de esa hecatombe no se fundó en mitos, sino en conceptos. Equivocados, pero racionales. Su colapso total dejó a los marxistas huérfanos de un sistema racional coherente y también de una base social. El proletariado no puede ya entusiasmarse con un sistema no viable y comenzó planetariamente a reconocer las ventajas de la economía de mercado. Los marxistas, que ven en la violencia el primer principio histórico, buscaron sus tropas en otro lugar. Con oportunismo, no sólo descubrieron a los «indígenas» como la nueva tropa agitatoria: reemplazaron el concepto de «clase» por el de «etnia» y «pueblos originarios», de clara procedencia racista y nazi. Karl Marx había saludado en su época la conquista española de América porque gracias a ella los esclavos iban a transformarse en vasallos, la condición para devenir «proletarios». El Siglo, órgano del Partido Comunista, proclamaba en su portada hace algunas semanas la lucha armada de los mapuches como “la lucha de un Pueblo-Nación”, esto es, la guerra de una «etnia» que sólo puede entenderse a partir del mito racial. Así hoy, particularmente en Europa y Latinoamérica, en maridaje con los ecologistas radicales, los neonazis y los indigenistas, los marxistas han vendido la esencia de su doctrina por bastante menos que 30 monedas. Buscan crear en la Araucanía una «zona liberada» como las de las FARC, la ETA, los zapatistas, para iniciar desde este «foco» una lucha que remezca el Estado.
Hace unos meses llegó la noticia de que en EE.UU. un conglomerado de varias «tribus» había logrado reunir un capital de US$1.500 millones y con él adquirieron una red hotelera. Nunca se les va a ocurrir incendiar California. Esos americanos nunca tuvieron «derechos especiales» por su «etnia». Sólo hicieron uso racional y diligente de los derechos que una sociedad libre debe garantizar por igual a todos sus ciudadanos.
Fuente: La Segunda 30/9/09
Labels: mapuches, marxismo, racismo, Victor Farias
Wednesday, January 14, 2009
EL PAPA JUAN PABLO II Y LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION
¿POR QUE ESTA ES AJENA AL CRISTIANISMO?
FUNDAMENTO TEOLOGICO
El 16 de Octubre de 1978 es elegido Papa Juan Pablo II. A partir de entonces han sido muchas sus acciones en servicio a la Iglesia que sobresalen y que han removido hondamente al mundo entero.
En esta ocasión nos centraremos en su preocupación por una corriente de pensamiento que se denomina Teología de la Liberación.
El Papa Juan Pablo II pidió a la Congregación para la Doctrina de la Fe un extenso estudio de esta "corriente de pensamiento que, bajo el nombre de `teología de la liberación´ propone una interpretación innovadora del contenido de la fe y de la existencia cristiana que se aparta gravemente de la fe de la Iglesia, aún más, que constituye la negación práctica de la misma".
Los resultados del estudio fueron publicados en dos documentos:
Libertatis Nuntius
Instrucciones sobre Algunos Aspectos de la Teología de Liberación -1984
Libertatis Conscientia
Instrucción sobre Libertad Cristiana y Liberación -1986.
Estos documentos ofrecen una sólida explicación de los puntos positivos tanto como los graves errores de ciertas corrientes de la teología de la liberación.
El primer documento expresa la seria reserva de la Santa Sede a la Teología de la Liberación según ha sido expuesta por Gutiérrez y otros de la misma línea, especialmente en lo referente a la aceptación del análisis de los elementos de clase Marxista.
El segundo documento, al reconocer la importancia de una auténtica solidaridad con los pobres, ofrece las bases para una ortodoxa doctrina social. Para ello enfatiza la naturaleza de la liberación, como tema esencial de la teología y fe judeo-cristiana.
Algunos de los exponentes de la "Teología de la Liberación" apoyándose en este segundo documento han pretendido hacer ver que la Iglesia "aprueba" la errónea "Teología de la Liberación" que ellos sustentan. Nada más lejos de la verdad.
La llamada "teología de la liberación" asume el análisis marxista de la realidad y sus principios:
a) materialismo histórico: que señala que las causas de los acontecimientos históricos son exclusivamente económicas y la historia es la historia de la lucha de clases, y
b) la praxis: la verdad no es, sino se hace; lo que importa es la ortopraxis.
Estos principios de corte marxista los aplican a la interpretación del Evangelio y la práctica pastoral con lo que logran desfigurar nuestra fe. Para la "Teología de la liberación":
Jesucristo: es considerado no como verdadero Dios Encarnado que, con su Muerte y Resurrección, nos ha redimido, sino como un símbolo de la humanidad que lucha por la liberación de los "opresores" y que muere en defensa de los pobres
La Iglesia: debe tomar parte en la lucha pues la "neutralidad" es imposible ya que equivale a estar con los poderosos. De ahí que debe tener una "opción preferencial por los pobres" y constituirse en "Iglesia del pueblo" que nace del pueblo, y que reconoce la jerarquía sacramental que es "clase dominante" y por tanto debe ser combatida. (Puebla, nn. 262- 263).
La fe es reducida a "fidelidad a la historia"; la esperanza a "confianza en el futuro"; la caridad a la "opción por los pobres".
Los sacramentos: son "celebraciones del pueblo que lucha por la liberación": se indoctrina en este sentido al pueblo por medio de homilías, cambios en la liturgia, etc., para que "tomen conciencia de clase" y se les anima a la lucha contra la "clase dominante". Curiosamente, así la Iglesia viene a ser - - según estos "teólogos"- - respecto a los pobres, lo que el partido comunista pretende ser respecto al proletariado.
La escatología es sustituida por el "futuro de una sociedad sin clases" como la meta de la liberación en la que se habrá "hecho verdad" el amor cristiano a todos, la fraternidad universal.
Evidentemente se trata de un peligroso cúmulo de errores al ser una completa subversión del cristianismo.
Los errores pueden sintetizarse así:
a) el error radical está en el mismo "principio hermenéutico" con el que se pretende interpretar el Evangelio para sacar de ahí una praxis: ese principio es el materialismo histórico, que niega la prioridad del ser sobre el hacer, y por tanto, de la verdad y el bien de la acción humana. Este principio es totalmente falso y no es demostrado ni demostrable;
b) La lucha de clases no sólo es un error porque sea contrario a la caridad (puede haber una guerra justa, existe la legítima defensa, etc.), sino que es un error sobre todo porque se le concibe como algo necesario, ineludible y constitutivo de la historia negando la libertad de la persona y su capacidad para dirigir la historia mediante esa libertad y contando con la Providencia Divina;
c) además de negar verdades fundamentales (sobre Cristo, la Iglesia, los Sacramentos, etc.), en la práctica, conduce a someter a la Iglesia a una dirección política determinada, no sólo ajena a su misión sobrenatural, sino que desemboca en una situación humana deplorable, como en el socialismo real, en el que la persona no cuenta ni se le reconoce su dignidad de hijo de Dios.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, puede darse una verdadera Teología de la liberación, es decir, del pecado y de sus consecuencias (no sólo de sus consecuencias materiales).
Una justa crítica a la Teología de la Liberación no niega las graves injusticias que sufren los pueblos y la responsabilidad del cristiano de trabajar para aliviarlas en la línea de la auténtica doctrina social de la Iglesia, la cual se fundamenta en las Sagradas Escrituras y las enseñanzas de los Padres.
Fuente:Red católica
Phillip Berryman: Teologia de la Liberación
¿POR QUE ESTA ES AJENA AL CRISTIANISMO?
FUNDAMENTO TEOLOGICO
El 16 de Octubre de 1978 es elegido Papa Juan Pablo II. A partir de entonces han sido muchas sus acciones en servicio a la Iglesia que sobresalen y que han removido hondamente al mundo entero.
En esta ocasión nos centraremos en su preocupación por una corriente de pensamiento que se denomina Teología de la Liberación.
El Papa Juan Pablo II pidió a la Congregación para la Doctrina de la Fe un extenso estudio de esta "corriente de pensamiento que, bajo el nombre de `teología de la liberación´ propone una interpretación innovadora del contenido de la fe y de la existencia cristiana que se aparta gravemente de la fe de la Iglesia, aún más, que constituye la negación práctica de la misma".
Los resultados del estudio fueron publicados en dos documentos:
Instrucciones sobre Algunos Aspectos de la Teología de Liberación -1984
Instrucción sobre Libertad Cristiana y Liberación -1986.
Estos documentos ofrecen una sólida explicación de los puntos positivos tanto como los graves errores de ciertas corrientes de la teología de la liberación.
El primer documento expresa la seria reserva de la Santa Sede a la Teología de la Liberación según ha sido expuesta por Gutiérrez y otros de la misma línea, especialmente en lo referente a la aceptación del análisis de los elementos de clase Marxista.
El segundo documento, al reconocer la importancia de una auténtica solidaridad con los pobres, ofrece las bases para una ortodoxa doctrina social. Para ello enfatiza la naturaleza de la liberación, como tema esencial de la teología y fe judeo-cristiana.
Algunos de los exponentes de la "Teología de la Liberación" apoyándose en este segundo documento han pretendido hacer ver que la Iglesia "aprueba" la errónea "Teología de la Liberación" que ellos sustentan. Nada más lejos de la verdad.
La llamada "teología de la liberación" asume el análisis marxista de la realidad y sus principios:
a) materialismo histórico: que señala que las causas de los acontecimientos históricos son exclusivamente económicas y la historia es la historia de la lucha de clases, y
b) la praxis: la verdad no es, sino se hace; lo que importa es la ortopraxis.
Estos principios de corte marxista los aplican a la interpretación del Evangelio y la práctica pastoral con lo que logran desfigurar nuestra fe. Para la "Teología de la liberación":
Evidentemente se trata de un peligroso cúmulo de errores al ser una completa subversión del cristianismo.
Los errores pueden sintetizarse así:
a) el error radical está en el mismo "principio hermenéutico" con el que se pretende interpretar el Evangelio para sacar de ahí una praxis: ese principio es el materialismo histórico, que niega la prioridad del ser sobre el hacer, y por tanto, de la verdad y el bien de la acción humana. Este principio es totalmente falso y no es demostrado ni demostrable;
b) La lucha de clases no sólo es un error porque sea contrario a la caridad (puede haber una guerra justa, existe la legítima defensa, etc.), sino que es un error sobre todo porque se le concibe como algo necesario, ineludible y constitutivo de la historia negando la libertad de la persona y su capacidad para dirigir la historia mediante esa libertad y contando con la Providencia Divina;
c) además de negar verdades fundamentales (sobre Cristo, la Iglesia, los Sacramentos, etc.), en la práctica, conduce a someter a la Iglesia a una dirección política determinada, no sólo ajena a su misión sobrenatural, sino que desemboca en una situación humana deplorable, como en el socialismo real, en el que la persona no cuenta ni se le reconoce su dignidad de hijo de Dios.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, puede darse una verdadera Teología de la liberación, es decir, del pecado y de sus consecuencias (no sólo de sus consecuencias materiales).
Una justa crítica a la Teología de la Liberación no niega las graves injusticias que sufren los pueblos y la responsabilidad del cristiano de trabajar para aliviarlas en la línea de la auténtica doctrina social de la Iglesia, la cual se fundamenta en las Sagradas Escrituras y las enseñanzas de los Padres.
Phillip Berryman: Teologia de la Liberación
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Monday, February 25, 2008
Cuando, sin otra alternativa para continuar aferrándose al poder tras 49 años y con una enfermedad terminal de por medio, Fidel Castro ha renunciado a la presidencia de su país, lo que le ha valido recibir incomprensibles elogios de algunos esbirros, es buen momento de que dejemos que sus propias palabras den cuenta del Gran Mentiroso que ha sido este nefasto lider que ha liquidado la vida de una generación entera de sus compatriotas ; les dejo una selección de sus mentiras más descaradas:
1.- “Habrá libertad para los que hablan a favor nuestro y para los que hablan en contra nuestra y nos critican”. Primero de enero de 1959, Santiago de Cuba.
2.- “Quien dice libertad de prensa, dice libertad, dice libertad de reunión; libertad de reunión y derecho a elegir libremente, no solo al Presidente, sino los trabajadores a elegir a sus dirigentes. Derechos que no se pueden arrebatar”. Discurso en Camagüey, Cuba, 5 de enero de 1959.
3.- “Cuando se suprime un derecho se termina por suprimir todos los demás derechos, desoyendo la democracia. Las ideas se defienden con razones, no con armas. Soy un amante de la democracia”. Declaraciones a la prensa, La Habana, Enero 7, 1959.
4.- “Yo no soy Comunista ni tampoco el movimiento, pero no tenemos que decir que somos anti-comunistas por agradar al extranjero”. Declaraciones de Prensa, La Habana, Enero 13, 1959.
5.- “Respeto al Comunismo, solo puedo decirles una cosa, NO SOY COMUNISTA, ni los comunistas tienen fuerza para ser factor determinante en mi país”. Yo no soy comunista ni tampoco lo es el movimiento” (1). 2) “Yo no sé por qué las calumnias contra nuestra revolución de que es comunista; de que está infiltrada de comunismo. ¡Yo no sé de qué forma se podrá hablar…! ¿Es que alguien puede pensar que encubrimos obscuros designios? ¿Es que acaso pudiera alguien afirmar que hemos mentido alguna vez al pueblo? ¿Es que acaso pudiera pensar que somos hipócritas…? Entonces, cuando decimos que nuestra revolución no es comunista… ¿por qué ese empeño en acusar a nuestra revolución de lo que no es…? Discurso en la Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos de Washington, abril 17, 1959.
6.- “Esta revolución no es comunista sino humanista”. Discurso ante la prensa, Washington, abril 17, 1959.
7.- “No entrenamos terroristas en nuestro territorio nacional”. Castro proporcionó entrenamiento, armas y apoyo propagandístico a prácticamente todos los movimientos subversivos que asolaron el continente. En la X Cumbre Iberoamericana acabó por admitir que Cuba capacitó y entrenó a guerrilleros que han operado en varias naciones latinoamericanas.
8.- Creo en el marxismo? Creo absolutamente en el marxismo. ¿Creía el primero de enero? Creía el primero de enero. ¿Creía el 26 de julio? Creía el 26 de julio. (Del discurso pronunciado por Fidel Castro el 1° de diciembre de 1961, ante los alumnos de las escuelas de instrucción revolucionaria). 4) “A mi me han preguntado algunas personas si yo pensaba, cuando lo del Moncada, como pienso hoy. Yo les he dicho que pensaba muy parecido a como pienso hoy. Esa es la verdad… Lo digo aquí con entera satisfacción y con entera confianza: Soy marxista – leninista y seré marxista – leninista hasta el último día de mi vida”. (Discurso pronunciado en la Habana, 2 de diciembre, 1961).
No, estimados lectores, no hay ningún error. Entre la declaración hecha por Fidel Castro en Washington en abril de 1959, negando categòricamente su ideología comunista, y las de diciembre de 1961, reconociéndose desde el inicio de la revolución cubana como comunista, transcurrieron dos años y 8 meses y las declaraciones son de la misma persona.
Un gran mentiroso, un gran simulador, al que algunos ilusos le rinden descaradamente homenaje, ahora que, enfrentado a una enfermedad incurable, decide por fin y no quedándole otra alternativa, entregar el poder absoluto que ha mantenido durante 49 años , pero no al pueblo a través de una largamente inexistente en Cuba elección popular libre y participativa, sino que a un sucesor por él designado. Tal como lo hacían los reyes absolutistas de antaño.
El problema es que no es este un defecto exclusivo de Fidel Castro como persona, es una filosofía de vida enclaustrada en la estrategia comunista de todos los tiempos y de todos sus miembros.
Tal como decía Lenin, "la verdad es un lujo burgués".
Seguir creyéndoles, es ser tonto, o bien, gustarle mucho a uno la mentira como estrategia de vida.
Otras mentiras flagrantes recogidas en Bitacoracubana.com
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Labels: Cuba, Fidel Castro, Gran Mentiroso, marxismo

